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viernes, 13 de julio de 2007

Las Aventuras de Boris: ¿Mito o Realidad?


Nueve futuros periodistas de la Universidad de los Andes, emprendieron un viaje hacia el sur de nuestro querido país, acompañados de otros alumnos norteamericanos de la Universidad de Carolina del Norte, más específicamente a la localidad de Capitán Pastene, ubicada en la Región de la Araucanía.

Pese a las muy buenas historias narradas por cada alumno chileno, la más destacable (quizás por su gran talento para “vender la pomada”) fue la de Boris Pinto, estudiante de 4º año de Periodismo de la Universidad de los Andes.

Él emprendió su aventura junto a Galen Clark, estudiante de la universidad donde se graduó el propio Michael Jordan. Ambos salieron hacia una isla de la zona, llamada Isla Mocha. De principio a fin, Boris narró una historia digna de una de las mejores películas de acción de Hollywood.

La aventura comenzó con un viaje a lo “desconocido” sin tener lugar donde hospedarse, ni el nombre de algún habitante de la zona y, peor aún, sin una historia para investigar. Al llegar, sintieron el “terror de Mocha”, ya que no tenían luz artificial ni señal para los celulares. Estaban realmente aislados en este lugar sin conocer nada ni a nadie.

Fueron cinco días de aventuras extremas. En uno de ellos conocieron al “Superman” de la isla. Su nombre era Mario Hahn y su profesión era hacer prácticamente de todo: empresario, agricultor, piloto de avioneta (era dueño de una de las tres que habían en la zona, por lo que cualquier conflicto con él significaba quedarse aislado en Isla Mocha por el resto de sus días). Al conocerlo, tuvieron todo el tiempo presente que debían hacerse muy buenos amigos de Mario, ya que la enemistad sólo conllevaría a no tener ningún lugar dónde hospedarse (¡y a mitad de precio!) ni cómo volver a reunirse con el grupo.

Según cuenta Boris, uno de los momentos donde realmente vio el camino hacia el cielo fue cuando, en uno de los viajes en avioneta que tuvieron que realizar, apareció una nube en medio del camino, la cual ocasionó una turbulencia que producía un ruido ensordecedor, lo que dejó a Boris y al gringo Clark con los pelos de punta, mientras el piloto Mario Hahn apretaba y apretaba botones sin poder solucionar el tema. Para colmo, Galen Clark le temía a las alturas y ¡justo ese día no se tomó sus pastillas para el mareo!, así que imaginen cómo termino el gringo.

Pese a esto, pudieron realizar la entrevista y llegar sano y salvo a Capitán Pastene. Hoy se le puede observar por los patios de la Universidad de los Andes a cualquier hora.


Jaime Andrés Julio